¿El fin del orden liberal? Lo que nadie se atreve a decir en Davos
Las élites económicas globales celebran un consenso que ya no existe.
La reciente edición del Foro Económico Mundial dejó más preguntas que respuestas. Entre las sesiones oficiales y los paneles de networking, persiste una sensación que pocos verbalizan: el orden liberal que articuló las últimas cuatro décadas de política internacional ya no opera como marco común.
No se trata de una caída abrupta, sino de una erosión progresiva. Las instituciones multilaterales siguen reuniéndose, los protocolos de cortesía siguen en pie, pero los acuerdos sustanciales son cada vez más escasos. Y los que se firman suelen ser minilateralismos selectivos entre bloques afines, no compromisos verdaderamente globales.
Los datos lo confirman. Las negociaciones comerciales en la OMC llevan más de una década estancadas. Los tratados climáticos incumplen sistemáticamente sus propias metas. Y las cumbres del G20, como la de Río esta semana, logran acuerdos importantes solo cuando la agenda se reduce a mínimos comunes denominadores.
La pregunta, entonces, no es si el orden liberal está en crisis —eso es evidente—, sino qué lo va a reemplazar. Y aquí está el silencio incómodo de Davos: no hay una respuesta clara. Las élites económicas celebran un optimismo que cada vez más se parece a la negación.