El dólar fuerte es un problema, no una victoria
La narrativa triunfalista oculta los costos estructurales para las economías emergentes.
Cuando el dólar se aprecia, los titulares celebran la fortaleza estadounidense. Pero detrás de ese triunfalismo hay consecuencias que rara vez se discuten en Washington: economías emergentes que ven encarecerse su deuda externa, empresas que pierden acceso a crédito, y familias que sienten en el supermercado el efecto de monedas locales devaluadas.
El peso colombiano, el peso mexicano, el real brasileño y hasta el euro han sentido la presión del último ciclo alcista del dólar. Y aunque la Reserva Federal no tiene un mandato de estabilidad global, sus decisiones sí lo determinan.
Esta columna no pretende criticar al banco central más poderoso del mundo, sino recordar algo que se suele olvidar: la arquitectura monetaria internacional sigue estando diseñada para privilegiar una sola moneda, y eso tiene costos. Para que exista un orden verdaderamente multilateral, también debe existir uno multipolar en lo monetario.